|
Lunes 24 de Agosto de 2009 11:37 |
 Este lunes 24 de agosto reporteros gráficos de diversos medios de comunicación social colocaron sus cámaras fotográficas en el suelo “muy cerca de donde se encuentra los restos del padre de la patria, Simón Bolívar” frente al Panteón Nacional para rechazar la violencia de la que algunos comunicadores han sido víctimas en los últimos días, esto muy cerca de donde se encuentra los restos del padre de la patria, Simón Bolívar” |
|
Lunes 24 de Agosto de 2009 11:22 |
Hoy hemos hecho un alto en nuestras labores cotidianas y nuestros instrumentos de trabajo, las cámaras fotográficas, reposan en el piso, muy cerca de donde se encuentran los restos del padre de la Patria Simón Bolívar, a fin de llamar la atención de la opinión pública en relación a las injustificadas agresiones que sufrieron algunos compañeros trabajadores de la prensa recientemente. Queremos hacer del conocimiento a la sociedad que esas agresiones cometidas en forma cobarde y con gran ensañamiento contra los profesionales del periodismo son repudiadas de manera contundente por nuestro gremio periodístico. Fue tan brutal este ataque, que inclusive algunas voces vinculadas al gobierno y su dirigencia partidista ha manifestado su condena por esa acción tan criminal. Esas acciones, producto de un discurso agresivo y amenazante, no solo han golpeado la humanidad de los comunicadores sociales, sino moralmente al periodismo venezolano. Nos preocupa el daño que se les está haciendo a nuestros hijos y familiares quienes viven la angustia de saber que al salir a cumplir diariamente con nuestra tarea de recoger los hechos noticiosos que se producen a lo largo y ancho del territorio nacional debemos enfrentar el riesgo de agresiones que pueden poner en peligro nuestras propias vidas. Ellos, nuestros familiares, han visto las arremetidas violentas y brutales contra periodistas, y eso los afecta psicológicamente. Esa es otra de las razones por las cuales exigimos que cese de una vez por todas la violencia. Hay que hacer una reflexión muy seria y comprender que somos comunicadores sociales por una sola línea que es el respeto por la verdad, y en ese sentido queremos que esa sociedad que nos vigila sepa que no existen periodistas de oposición, sino que protestamos porque planteamos la libertad de expresión, la libertad de libre pensamiento y el derecho a ejercer nuestra profesión sin temores, ni limitaciones y mucho respeto. Es decir, “SOMOS PERIODISTAS” y además gente pacifica, por que así también es nuestro Pueblo. LOS VENEZOLANOS NO SOMOS AGRESIVOS. El Círculo de Reporteros Gráfico de Venezuela conjuntamente con sus gremios hermanos como lo son el Colegio Nacional de Periodistas y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, no desmayará en esta lucha por ver cristalizada una unión entre todos los periodistas. Pensamos que la unión con conciencia es la principal herramienta que tenemos en las manos para evitar que las voces agresivas sigan alimentando el odio, no sólo en nuestras instituciones gremiales, sino en todo un pueblo. En este sentido debemos destacar un hecho reciente suscitado en la medicatura forense en Bello Monte, cuando un familiar de una persona asesinada se le acercó al fotógrafo Fernando Molina, de nacionalidad española (con pocos días en el país), y le dijo que si no borraba las imágenes que había captado le daba un tiro. Inmediatamente el fotógrafo debió desaparecer de su cámara las fotografías, pero Molina solo en ese momento medía la luz para comenzar a trabajar. La experiencia vivida por Molina nos indica el grado de agresividad en que ha vivido nuestro país en los últimos años. Así mismo queremos recordar y condenar las recientes agresiones contra Carlos Arroyo, camarógrafo de Globovisiòn y José Rodríguez de RCTV. Y en Mérida contra Eduardo Lázaro y Héctor Molina. Finalmente, exigimos la celeridad en las investigaciones en los casos de agresiones, e invitamos a todos los comunicadores sociales a que permanezcan atentos en esta lucha en beneficio de una nación que desea vivir en paz, armonía y mucho respeto. BASTA DE VIOLENCIA, BASTA DE AGRESIONES.
VIVA EL CNP, VIVA EL SNTP Y VIVA EL CRGV.
Vía: Prensa CRGV|24 de agosto de 2009 |
|
Lunes 24 de Agosto de 2009 08:21 |
|
El diputado Manuel Villalba, presidente de la Comisión Permanente de Ciencia, Tecnología y Comunicación Social de la Asamblea Nacional, rechazó la labor de los medios y los señaló de “medios depravados que irrespetan las instituciones públicas y que ofende la inteligencia de los venezolanos y venezolanas”, a través de una entrevista para un programa de televisión nacional.
Villalba instó a los ciudadanos a participar en el proceso de legislación en el área comunicacional y de los medios, tema que no considera “sea un problema de los periodistas ni de los dueños de los medios de comunicación”, aseguró. |
|
Lunes 24 de Agosto de 2009 06:01 |
|
Una estrategia recurrente para construir o justificar la violación de los derechos humanos es la de convertir a las víctimas en victimarios. O justificar el atropello a partir de los pretendidos abusos que realiza el atropellado. Es así como algunos justifican el abuso policial contra presuntos delincuentes y con ello abren camino a la arbitrariedad, es decir la aplicación de penas sin apelar a otro recurso que no sea el real entender del funcionario de turno. Siempre quedará en entredicho si los afectados eran inocentes. La justicia no es la pulsión ramplona de quienes atropellan a quienes de un modo reiterado les señalan como sus enemigos, ni mucho menos la descalificación que desde una tribuna amplificada y sin deliberación posible alguna, realizan quienes se sienten por encima de cualquier persona. Ella, la justicia, es también apego a las formas que garanticen la contradicción y la posibilidad de defensa a quienes se acusan. En Venezuela, se abusa de los juicios sumarios y de las ejecuciones en las calles, ello es lo que realmente ocurre en las calles, cuando los partidarios de cualquier confesión política arremeten violentamente contra quienes intentan contar una historia o abundar en el registro en imágenes de los hechos. La motivación siempre se asocia a una política confesional, que resulta exactamente contraria contra toda posibilidad racional de deliberación. Siempre se ataca a quienes trabajan en los medios que resultan contrarios a la idea política propia y ello enmarcado en una cobardía de patotero o en los juegos signados por el ventajismo.
Afirmar que en el ámbito de los medios o en lo relativo a la libertad de expresión no hay víctimas, ni victimarios, es apostar por la impunidad y por tanto arrimarse a la injusticia. El Estado, en su conjunto y con un adecuado mecanismo de contrapesos institucionales, debe proteger a las personas de los abusos de los funcionarios y también de los particulares. Afirmar que al final todos son demonios y por tanto se justifican los juegos reactivos, es abrir paso a la violencia y con ello a la negación de la dignidad de todas las personas. Siempre, desde la perspectiva de los Derechos Humanos, es al Estado a quien corresponde investigar y sancionar a los responsables de las violaciones. Todo atropello que constituya delito debe ser contenido a través de las leyes vigentes y dentro del marco del estado de derecho.
La libertad de expresión es mucho más que la capacidad de sólo hablar, implica también la ausencia de consecuencias ulteriores o dispositivos de infamia que procuran el crimen perfecto: lograrlo con la anuencia de la víctima y sin huellas que delaten a los responsables. Todo abuso del ejercicio de la libertad que constituya delito debería ser sancionado. Todo delito tipificado en la legislación nacional debe ajustarse a los avances que se reflejan en la doctrina y derecho internacional de los Derechos Humanos. En el caso de Venezuela, todo ello es constitucionalmente protegido y por tanto el argumento de la soberanía resulta una coartada para burlarse de las instancias de protección internacional y apostar a la arbitrariedad.
La construcción de este entramado, en el caso venezolano, censura noticias, informaciones y opiniones. Afirmar que no existen noticias censuradas en nuestro país sólo es posible a partir de un cinismo exacerbado, una trinchera obsecuente, o un oportunismo ramplón. Basta observar como algunos diarios esconden la cobertura de noticias de corrupción después algunos regaños públicos, o como se censura el acceso a la casa de la deliberación política que debería ser la Asamblea Nacional, o sencillamente ya no se habla de narcotráfico y fuerzas armadas en el oriente venezolano. Todo ello por la notable influencia de la discrecional publicidad oficial, políticos que cuentan con la complicidad de antiguos periodistas devenidos en parlamentarios o la muerte impune de algunos periodistas que asomaron estos temas en columnas, artículos o medios audiovisuales.
El desarrollo de la libertad de expresión, como derecho humano, siempre respondió a la defensa de lo altisonante, diverso y lo que desentonaba para los poderes fácticos del momento. Pensar distinto no constituye delito, aunque ello siempre resulta incómodo para esos poderes. Muchas veces constatamos que las víctimas de ayer repiten lo que hicieron sus victimarios. Círculo vicioso que sólo es posible atajar con verdad, reparación y la férrea voluntad de enfrentar todo conato de repetición. En la tarea de construir una contención a estos hechos se inscribe este esfuerzo de documentar sistemáticamente los acontecimientos que afectan negativamente la realización de este derecho en Venezuela. Con el informe balance del año 2008, continuamos la tarea de dar seguimiento, documentar y analizar los actos contra las libertades de expresión e información. Esta cita anual se complementa con algunos estudios especiales relativos a la situación del acceso a la información pública; la penosa muerte de Orel Sambrano; los atropellos acumulados en el año 2009 en el Estado Anzoátegui; las recurrentes manifestaciones en las calles; y la cronología de los hechos del año 2008.
|
|